15:30 | Se cierra Ecotrophelia España 2026 y lo hace con una sensación muy clara: la innovación alimentaria joven viene con ideas, con propósito y con bastante más recorrido del que a veces imaginamos. Recordamos que la entrega de premios oficial se realizará en ALIBER en el marco de ALIMENTARIA Barcelona el próximo 23 de marzo de 2026.

El primer premio de esta edición es para CAL·LITOS, la propuesta de la Universitat Politècnica de València, que ha sabido convertir la merienda en un terreno de innovación con una combinación de practicidad, perfil nutricional y aprovechamiento integral de la calabaza. Un proyecto que demuestra que también se puede innovar desde lo cotidiano, conectando tradición, conveniencia y mercado. El equipo ganador representará además a España en Ecotrophelia Europa 2026.

Toni Massanés entrega el primer premio de Ecotrophelia España 2026 al equipo de CAL-LITOS.
El segundo premio ha sido para MARUM, del CETT Universitat de Barcelona, una de las propuestas con más personalidad de la edición. Su garum de cangrejo azul ha puesto sobre la mesa una idea poderosa: convertir una especie invasora en una oportunidad gastronómica con identidad mediterránea. Un proyecto que no solo aporta técnica y relato, sino también una manera muy inteligente de conectar sostenibilidad, territorio y valor culinario.

Teresa Figueredo hace entrega del segundo premio al equipo de MARUM.
El tercer premio de Ecotrophelia España 2026 ha recaído en Món Meló, de la Universitat Autònoma de Barcelona, una propuesta que ha destacado por su mirada de aprovechamiento integral aplicada a un producto tan reconocible como el melón piel de sapo. Con su crema acompañada de picatostes elaborados a partir de las propias semillas del fruto, el equipo ha defendido una innovación muy bien aterrizada: útil, comprensible y pensada para abrirse hueco en el lineal real.

Guillermo Mena entrega el tercer premio de Ecotrophelia España 2026 al equipo de Món Meló.
Pero si algo deja esta jornada no es solo una lista de ganadores. Deja también la imagen de estudiantes defendiendo con convicción lo que han construido, de equipos convirtiendo subproductos en oportunidades, y de una generación que ya no entiende la innovación sin sostenibilidad, sin funcionalidad y sin impacto real. Hoy termina el directo, sí, pero para muchos proyectos esto no es un final: es, seguramente, el comienzo.
13:17 | Concluye por ahora la ronda de presentaciones de Ecotrophelia España 2026 tras una mañana cargada de ideas, talento y propuestas que demuestran que la innovación alimentaria joven viene con bastante ambición. Ahora toca una pausa para comer mientras el jurado delibera y analiza qué proyectos han destacado más en innovación, sostenibilidad y viabilidad comercial. Nosotros hacemos también este pequeño alto en el directo, pero volveremos esta tarde a partir de las 15:00 con el desenlace final y la entrega de premios para contar quién se lleva esta edición y qué lectura deja el certamen de este año.

12:45 | En unos minutos arranca ZZZITRUS, la propuesta de la Universidad Politécnica de Valencia, tutorizada por Purificación García Segovia y formada por Érica Sesé Martínez, Laura Montes Bartual, Celia Bonora Vila, Inés Moral Villara y Romina Mena Estrella. Su proyecto se mueve en un terreno muy actual: un shot monodosis, natural y relajante, elaborado con ingredientes sostenibles y locales de la Comunitat Valenciana, con protagonismo para la manzanilla y la flor de azahar. Una propuesta que conecta funcionalidad, territorio y bienestar, y que buscará demostrar que también hay espacio para innovar en formatos pequeños, cotidianos y pensados para responder al ritmo real de consumo de hoy.
ZZZITRUS ha puesto sobre la mesa un problema muy actual: cuesta cada vez más parar, desconectar y dormir bien. A partir de ahí, el equipo ha presentado una propuesta pensada para responder a ese ritmo de vida acelerado con un gesto sencillo: un shot funcional de 150 ml que busca acompañar el momento previo al descanso sin complicaciones, sin preparaciones largas y sin salir del terreno alimentario.
Su fórmula mezcla hierbas botánicas como manzanilla, melisa y azahar con cítricos típicos de la Comunitat Valenciana, zumos naturales y L-triptófano, construyendo una propuesta que combina funcionalidad, proximidad y practicidad. Además, el proyecto suma un relato bastante sólido alrededor del uso de materias primas locales, el aprovechamiento de la piel de los cítricos y un formato pensado para encajar en hábitos reales. De momento, ZZZITRUS deja una idea clara: la innovación alimentaria también puede mirar al bienestar cotidiano y convertir una necesidad tan común como descansar mejor en una oportunidad de producto.
Más allá de la formulación, ZZZITRUS ha bajado su proyecto al terreno donde de verdad se la juega cualquier producto: el mercado. El equipo cree que hay una oportunidad clara en un consumidor cada vez más cansado, más estresado y más abierto a soluciones funcionales que encajen en su rutina. Pero su apuesta no va por parecerse a las grandes marcas del sector, sino por diferenciarse desde otro sitio: ingredientes locales, aprovechamiento de subproductos cítricos, cadena corta y una propuesta con identidad mediterránea.
¡Ha llegado la hora de mostrar #Zzzitrus, un shot natural y relajante que combina sabor y bienestar! 🌿🍃#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/0xH7C0MnoJ
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Su estrategia apunta a construir marca antes que volumen, entrando en espacios coherentes con el producto —como herbolarios, cooperativas y canal digital— y apoyándose en comunicación, contenido y prueba real para validar que el formato shot tiene hueco frente a otras alternativas. En el fondo, el mensaje que dejan es bastante claro: ZZZITRUS no quiere vender solo una bebida para dormir mejor, sino abrir una conversación nueva sobre bienestar, proximidad e innovación alimentaria aplicada a la vida diaria.
Zzzitrus de @UPV aprovecha los beneficios de la manzanilla y la flor de azahar para ofrecer un shot natural y relajante, elaborado con ingredientes locales y sostenibles de la Comunitat Valenciana 🌿💛 ¡Bienestar en cada sorbo! 🍃#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/WnNVMO9Xrk
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
12:13 | Llega el momento de OKARITA, el equipo de la Universidad de Valladolid, con Cristina Andrés Iglesias como tutora y formado por Jan García Oliva, Sara Herrero de la Viuda, Abel Ramos Arenales y Nerea Zamora Acebes. Su propuesta se mueve en un terreno muy actual: convertir un subproducto con alto valor nutricional, como el okara de soja, en la base de un preparado sin gluten destinado a snacks tipo totopo. Traducido al lenguaje de Ecotrophelia: menos desperdicio, más circularidad y una idea pensada para aterrizar en un formato reconocible y con recorrido.
OKARITA ha llevado la innovación a un terreno muy reconocible: el de transformar un subproducto olvidado en un ingrediente con recorrido real. El equipo, procedente de la Universidad de Valladolid, ha presentado un preparado de harina a base de maíz y okara de soja, esa pulpa sobrante de las bebidas vegetales que normalmente acaba muy lejos del lineal de valor añadido. Su propuesta quiere darle la vuelta a esa lógica y convertirla en una base funcional para snacks, panadería o bollería, con un perfil nutricional más interesante que muchas alternativas convencionales.
La clave está en que OKARITA no vende solo sostenibilidad, sino también uso. Es un producto pensado para aplicaciones fáciles de entender, con buen aporte de fibra y proteína, formulado además para responder a una demanda creciente de opciones sin gluten y más adaptadas a un consumo práctico y actual. De momento, deja una idea bastante clara sobre la mesa: a veces el futuro de la innovación alimentaria no pasa por inventar ingredientes imposibles, sino por mirar mejor lo que la industria ya está desaprovechando.
Qué opina nuestro jurado de #Okarita? 🌽♻️#Ecotrophelia2024 | @esFIAB pic.twitter.com/kksZ3ncos9
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OKARITA ha reforzado su propuesta con una idea de marca bastante clara: cambiar la forma en la que miramos los subproductos alimentarios. De ahí nace Mutant, nombre inspirado en la raíz latina mutare, que remite precisamente a esa voluntad de transformación. El equipo ha explicado que su modelo pasa por centrarse en el diseño de fórmulas y apoyarse en socios industriales para la fabricación, el envasado y la distribución, una estructura ligera que les permite destinar más recursos a construir marca, abrir mercado y seguir desarrollando nuevas aplicaciones para su preparado.
En lo comercial, la oportunidad parece bastante bien definida. OKARITA quiere dirigirse tanto a consumidores que buscan opciones sin gluten, más sostenibles y con mejor perfil nutricional, como a negocios de retail especializado y canal Horeca interesados en alternativas diferenciadas. Su argumento competitivo no está solo en la narrativa circular del okara, sino también en el producto: más fibra y proteína que muchas harinas sin gluten convencionales, formatos adaptados a hogar y restauración, y una propuesta que intenta demostrar que sostenibilidad y rentabilidad no tienen por qué ir por separado. En otras palabras, no están vendiendo solo una harina: están intentando abrir espacio para una nueva materia prima con valor real en cocina y en mercado.
🌽 #Okarita de @UVa_es transforma la #innovación en aprovechamiento sostenible ♻️
Un preparado sin gluten a base de harina de maíz y okara de soja, subproducto nutritivo de bebidas de soja, perfecto para elaborar snacks tipo totopos 🌱#Ecotrophelia 2025 | @esFIAB pic.twitter.com/uU43rPpEMv
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11:42 | Llega el turno de MÓN MELÓ, la propuesta de la Universidad Autónoma de Barcelona, que apuesta por mirar el melón de principio a fin y aprovechar mucho más de lo que normalmente acaba fuera del plato. Con el apoyo de sus tutores, Victoria Ferragut Pérez y Álvar Gràcia, el equipo formado por Mónica de Visa Rueda, Ignacio Martínez del Río, José Antonio Rotache Orozco, Iván Ramos Panigua y Joan Carrasquer Castelló presenta una crema de melón con picatostes elaborados a partir de harina de sus propias semillas y con pectina extraída de la cáscara, incorporada como espesante, prebiótico y estabilizante. Una propuesta con bastante lógica dentro del concurso: menos residuo, más aprovechamiento y una formulación que intenta sacar valor real de partes del fruto que normalmente pasan desapercibidas.
Món Meló ha llevado la innovación a un terreno muy reconocible: el de preguntarse por qué seguimos tirando partes valiosas de una fruta tan común como el melón. El equipo ha partido de una escena doméstica de lo más normal (abrir un melón y quedarse solo con la pulpa) para construir una propuesta que quiere romper con esa lógica de desperdicio. Su respuesta es clara: cáscara, semillas y fruto fuera de calibre no son el final de la cadena, sino el punto de partida del producto.
Así nace Món Meló, una crema de melón con picatostes elaborados a partir de harina de semillas y con pectina extraída de la propia cáscara para mejorar la textura. La propuesta no solo juega la baza del aprovechamiento integral, también se presenta con ambición de mercado, en un formato de doble compartimento pensado para ser práctico, visual y fácil de consumir. De momento, deja una idea bastante potente sobre la mesa: a veces innovar no consiste en buscar ingredientes lejanos, sino en dejar de desperdiciar valor en lo más cercano.
Món Meló ha bajado su propuesta a un problema muy concreto de la industria: una gran parte del melón se queda fuera de la cadena alimentaria por calibre, tamaño o maduración, no porque no tenga valor, sino porque el sistema lo expulsa casi por rutina. Frente a eso, el equipo plantea un aprovechamiento integral que no solo da salida al fruto destriado, sino también a subproductos de industrias de cuarta gama, demostrando que la innovación puede empezar justo donde otros ven descarte. Su mensaje aquí ha sido claro: no están hablando de una idea bonita sobre sostenibilidad, sino de una vía real para reducir desperdicio y repensar el uso de un ingrediente muy cotidiano.
Món Meló de @UAB1968 sorprende con su crema de melón y picatostes de semillas del propio fruto, enriquecida con pectina de cáscara para dar textura y beneficios prebióticos sin aditivos. 🌱💚#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/Fc46J4j8Ml
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También han querido reforzar que Món Meló no se queda en un concepto experimental. El proyecto apuesta por una formulación clean label, sin conservantes añadidos, y por un sistema de conservación basado en varias barreras y en altas presiones hidrostáticas, con el objetivo de mantener seguridad alimentaria, frescura sensorial y una vida útil que permita pensar en escalado real. En mercado, la ambición también está bien definida: entrar en el lineal de refrigerados no para pelear de tú a tú con gazpachos y cremas de verduras de siempre, sino para abrir un espacio nuevo con una propuesta fría, diferencial y alineada con un consumidor que busca salud, conveniencia y compromiso ambiental en el mismo producto.
11:01 | Sube ahora al escenario MARUM, otro de los equipos de Escuela CETT Cataluña, con Max Ros Petrov y Òscar Boronat Nielsen como tutores y formado por Martina Enciso, Blai Serena y Charles Robinson. Su propuesta apunta directo a uno de esos cruces que suelen llamar la atención en Ecotrophelia: cocina, sostenibilidad y relato. En este caso, con un condimento umami fermentado de cangrejo azul, especie invasora, que toma referencias de los garums romanos y de las salsas de pescado asiáticas para construir una solución con acento mediterráneo y una idea de fondo potente: darle valor alimentario a un problema ecológico.
MARUM ha sido una de esas presentaciones que se entienden rápido: hay un problema en la costa y ellos quieren convertirlo en producto. El equipo ha explicado cómo la expansión del cangrejo azul, especie invasora llegada desde la costa atlántica americana, está generando cada vez más presión sobre el ecosistema y sobre la pesca artesanal. Su respuesta no pasa por esconder el problema, sino por darle salida desde la alimentación: si hay que reducir su impacto, habrá que empezar también por hacerlo comestible, deseable y útil en cocina.
Su propuesta toma forma en MARUM, un garum de cangrejo azul que rescata el espíritu de uno de los grandes condimentos del mundo romano y lo actualiza con un proceso técnico basado en fermentación y control del producto. El resultado es una salsa intensa, pensada para usarse en pequeñas dosis y con una ambición bastante clara: demostrar que una especie invasora también puede convertirse en una oportunidad culinaria con identidad mediterránea. De momento, es de los proyectos que mejor conectan relato, territorio y potencial gastronómico.
Más allá del producto, MARUM ha defendido algo importante: para que una idea así funcione, no basta con contar bien el problema del cangrejo azul, también hay que enseñarle al consumidor qué hacer con él. Como no existe un equivalente claro en el mercado, el equipo quiere construir su comunicación sobre tres patas: uso, sabor y sostenibilidad. La receta pasa por redes sociales, divulgación y presencia en ferias y eventos gastronómicos, con el objetivo de acercar el producto tanto a cocinas profesionales como al consumo doméstico.
¡#Marum sorprende al jurado con una propuesta #innovadora que transforma un reto ecológico en sabor umami! 🦀♻️#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/m4w9sG8R6K
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
Su ambición va bastante más allá de esta presentación. MARUM quiere posicionarse como un condimento versátil, fácil de incorporar al día a día y capaz de abrir nuevas vías de valorización alrededor del cangrejo azul. El mensaje final ha sido bastante directo y bastante potente: si esta especie invasora ya forma parte de nuestras costas, quizá una parte de la solución también empiece en la cocina.
🦀 Marum de @CETT_UB es una propuesta que convierte un reto ecológico en una oportunidad gastronómica, apostando por la sostenibilidad y la innovación 👏#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/ZxaCvQ9gGq
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10:32 | Turno ahora para CAL·LITOS, desde la Universitat Politècnica de València. Tutorizado por Purificación García Segovia y formado por Andrea Arauz Gálvez, Daniel Pastor Peris e Isabel Sánchez Carrascosa, el equipo llega a Ecotrophelia España 2026 con una idea que pisa terreno muy cotidiano, pero nada menor: reinventar la merienda infantil con una propuesta más saludable, práctica y pensada para salir de casa.
Su producto combina crema de calabaza y palitos de pan de espelta en una propuesta plant-based que, además, apuesta por el aprovechamiento integral de la calabaza para reducir el desperdicio alimentario. Un formato sencillo de entender, fácil de imaginar en la vida real y con una ambición clara: colarse en ese espacio donde alimentación, comodidad y confianza para las familias tienen que ir de la mano.
CAL-LITOS ha llevado la conversación a un terreno muy reconocible: el de las meriendas de siempre frente a las prisas de hoy. El equipo ha defendido que, aunque cada vez buscamos soluciones más prácticas para el día a día, eso no debería empujar automáticamente hacia opciones de bollería o snacks de bajo valor nutricional. Su respuesta es CAL-LITOS, una propuesta a base de calabaza, garrofón y palitos crujientes que quiere ocupar justo ese hueco: una merienda más equilibrada, cómoda y pensada para el consumo infantil.
Lo interesante es que el proyecto no se queda solo en la parte funcional. También construye relato desde el territorio. La calabaza, ingrediente muy ligado a la tradición valenciana, actúa aquí como nexo entre memoria gastronómica e innovación, mientras que el producto suma argumentos bastante sólidos en clave actual: sin azúcares añadidos, con aporte de fibra y proteína, aprovechamiento del 100% de la calabaza y apuesta por materia prima de proximidad. En otras palabras, un snack que intenta demostrar que la innovación alimentaria también puede salir de mirar con otros ojos lo más cercano.
En la parte más comercial de su presentación, CAL-LITOS ha bajado la idea a la realidad del mercado. El equipo cree que su oportunidad está en un cruce bastante interesante: snacks saludables en crecimiento, consumidores que valoran la practicidad y una propuesta que además suma sostenibilidad y base vegetal. También han sido honestos con su punto débil: no juegan con la capacidad financiera ni tecnológica de las grandes compañías, así que su batalla pasa por tener muy claro cómo comunicar, dónde estar y cómo construir marca desde el principio.
¡El jurado saborea la innovación de Cal·litos! 💫
Es el turno del jurado. ¿Qué diferencia a este producto de otros? 🤔
¡La merienda más fallera! 🙌🏻#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/MCyQEjAVMq— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
Su hoja de ruta apunta a posicionar CAL-LITOS como una alternativa reconocible dentro del universo de snacks saludables y sostenibles, apoyándose en eventos, acciones promocionales y colaboraciones con perfiles afines al público familiar. Traducido a lenguaje menos académico: no están vendiendo solo un snack, están intentando demostrar que una idea nacida en el entorno universitario también puede empezar a pensar en mercado, visibilidad y crecimiento con bastante seriedad.
¡Cal·litos de la @UPV es mucho más que un snack para niños!
Una propuesta que ofrece una merienda nutritiva, saciante y lista para llevar a cualquier parte: colegio, parque o actividades fuera de casa#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/BIRBLrvO7S
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
10:09 | Arranca la presentación de AMAI, el equipo de Escuela CETT Cataluña, que llega a Ecotrophelia España 2026 con una propuesta que conecta innovación alimentaria, aprovechamiento y territorio. Tutorizados por Max Ros Petrov y Òscar Boronat Nielsen, y formado por Neus Pujol Alcòria, Daniela Joana Tomás Vidal, Ian Faló Riu y Júlia Parals Bartra, el grupo presenta una bebida fermentada elaborada a partir del salvado del arroz y frutas de temporada de las Terres de l’Ebre, con el objetivo de transformar un subproducto en una propuesta artesanal, sostenible y con identidad propia.
AMAI ha arrancado fuerte su presentación con una imagen que ayuda a entender la dimensión del problema: toneladas de salvado de arroz desperdiciadas cada año en las Terres de l’Ebre. Pero detrás del dato hay también una historia personal. El equipo ha explicado el caso del tío de Daniela, agricultor en la zona, que convive con una realidad cada vez más dura: el avance del mar sobre los arrozales y la necesidad de encontrar nuevas salidas para aprovechar mejor cada recurso.
De ahí nace su propuesta: una bebida fermentada a base de salvado de arroz y frutas de temporada que busca devolver valor a un subproducto hoy infrautilizado. La idea tiene algo interesante: no plantea la innovación como artificio, sino como una forma de volver a mirar la cadena alimentaria con más inteligencia. Menos desperdicio, más aprovechamiento y una pregunta de fondo que conecta muy bien con el espíritu de Ecotrophelia: cuántas oportunidades siguen escondidas en aquello que todavía tratamos como residuo.
Tras explicar el origen del producto, AMAI ha puesto el foco en algo clave: a quién quiere acompañar en el día a día. Su bebida, en formato de 250 ml y también en pack de cuatro, está pensada para consumidores activos, especialmente entre 25 y 45 años, que combinan deporte, alimentación saludable y sensibilidad por el impacto ambiental. La propuesta busca posicionarse como una opción funcional y accesible para momentos como el consumo en ayunas o el pre y post entrenamiento, con el plus de ser sin lactosa y sin gluten.
#Amaï, innovación con sabor y beneficios reales 🍶
Al jurado le ha gustado mucho este producto diferenciándose de los competidores gracias a los sabores frutales 🍓🍑🍊#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/LVAIrUW993
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
El equipo también ha compartido el origen del nombre, AMAI, inspirado en la idea japonesa de dulzura y en la referencia del amazake, reforzando así la identidad de una bebida que quiere sonar a producto cuidado, actual y con relato propio. Más allá de la formulación, el mensaje empieza a quedar claro: no se trata solo de revalorizar un subproducto, sino de convertirlo en una marca con recorrido, pensada para entrar en la rutina de un consumidor que quiere cuidarse sin desconectarse del territorio ni de la sostenibilidad.
👌 El talento de @CETT_UB nos sorprende con #Amaï, una bebida que combina originalidad, sabor y valor nutricional 🍶🌱
Una propuesta que apuesta por la innovación en el consumo saludable 💡#Ecotrophelia 2026 | @esFIAB pic.twitter.com/0zoYlQYe1j
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
10:06 | Arranca Ecotrophelia España 2026 con la bienvenida de Eduardo Cotillas, Director de I+D+i de FIAB, que ha felicitado a los seis equipos finalistas y ha subrayado la madurez que ha alcanzado ya el certamen en su 17ª edición. Desde la Fundació Alícia, ha puesto el foco en algo importante: aquí no solo se premian buenas ideas, sino propuestas capaces de dialogar con la innovación, la industria y el mercado.

Cotillas también ha destacado el nivel del jurado, compuesto por perfiles de referencia en investigación, sostenibilidad e industria alimentaria, y ha animado a los participantes a dejar atrás los nervios para empezar a defender sus proyectos. Con unos minutos de retraso ya encarrilados, Ecotrophelia España 2026 echa a andar. El primer equipo en subir al escenario será AMAI.
#️⃣ #Ecotrophelia 2026 | @esFIAB
👨💼 @EduardoCotillas, Director de I+D+i en @esFIAB, inaugurando un día repleto de talento, creatividad e innovación en el sector agroalimentario 🚀🌱 pic.twitter.com/zNL2lWKxdh
— Ecotrophelia España (@Ecotrophelia_ES) March 20, 2026
9:23 | Ecotrophelia España 2026 arranca hoy con algo más que una competición de nuevos alimentos. Es, sobre todo, un escaparate del talento joven que se está formando en universidades y centros especializados y que ya piensa la alimentación con mentalidad de futuro: productos que buscan ser innovadores, sostenibles y comercialmente viables. Desde la Fundació Alícia seguimos en directo una edición que no solo sirve para descubrir las propuestas de este año, sino también para recordar a muchos estudiantes que una buena idea, bien trabajada, también puede acabar aquí, sobre el escenario.
Impulsado como referente para jóvenes emprendedores en innovación y tecnología alimentaria, Ecotrophelia reta a los equipos a desarrollar un nuevo producto capaz de responder a tres criterios muy claros: aportar innovación real, reducir su impacto medioambiental y demostrar recorrido comercial a corto o medio plazo. La entrega de premios se celebrará además el próximo 23 de marzo en ALIBER 2026, dentro de Alimentaria Barcelona, así que lo que veamos hoy puede ser solo el principio del camino para varios de estos proyectos.
El jurado de Ecotrophelia España 2026 está formado por:
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Toni Massanés — Director General de Fundación Alícia y presidente del jurado Ecotrophelia
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Mauricio García de Quevedo — Director General de FIAB
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Teresa Figueredo — Jefa de Servicio de la Subdirección General de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
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Vanesa Martínez — Presidenta y Directora General de Grupo CARINSA
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Sergio Barral — Director de Ciencia y Tecnología de Envases y Proceso Envasado, Mahou-San Miguel
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Guillermo Mena — Director de Innovación Baby Food, FRUSELVA GLOBAL
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Susana Martínez — Responsable de Gestión e Innovación, ALDELIS

Así que sí, conviene estar atentos. Durante la mañana iremos contando qué presenta cada equipo, qué tendencias se repiten y qué ideas destacan, pero también queremos que este directo sirva para algo más: inspirar a otros universitarios a dar el paso y pensar que quizá la próxima edición también puede llevar su nombre, su proyecto y su producto hasta Ecotrophelia España.



























